Normas de reconocimiento internacional entre Grandes Logias

Por HAZAEL SOTELO NAVARRO

 

Hace algunos años, la Gran Logia Unida Mexicana fue reconocida por la Gran Logia Unida de Inglaterra como una Gran Logia regular. Este reconocimiento tomó en cuenta requisitos que la GLUM cumple y que debe seguir cumpliendo para mantenerse inscrita entre las grandes potencias regulares del mundo.

“Regularidad” significa estar en regla, de conformidad con los protocolos y fórmulas originarias, sin modificar los puntos esenciales. El cuerpo que es regular no es superior a nadie. Sólo significa que transmite los mismos secretos, usos, fórmulas y filosofía que las Logias que siguen la línea original de la Masonería.

Los Aprendices de Masón ya saben que existen principios que deben respetarse, si se quiere mantener un estatus de regularidad. Se hace énfasis en los denominados “Landmarks” o “Antiguos Límites” (“linderos”, dicen los españoles), que aparecen en la Liturgia de Aprendiz y en la Constitución de la Gran Logia.

No obstante, las normas practicadas en diversas latitudes han sido modificadas, son difusas y varían. Por lo que respecta a los Landmarks hay 25 citados por Mackey, 40 por Oliver, 7 de Roscoe Pound, etcétera. Foulkes sostiene que 18 Grandes Logias Americanas usan los de Mackey, 2 las antiguas obligaciones de Anderson, 10 manejan listas entre 7 y 54 y 12 ni siquiera declaran los Landmarks.

El 4 de septiembre de 1929, las Gran Logia Unida de Inglaterra estableció en el documento “Información para la orientación de los miembros del Gremio” (“Information for the guidance of Members of the Craft”), los “Principios Básicos para el Reconocimiento de Gran Logia”, que son los puntos esenciales a cubrir para ser reconocidos por la misma:

  1. Regularidad de Origen, donde cada Gran Logia debe haberse establecido legalmente por una Gran Logia reconocida o por tres o más logias regularmente constituidas.
  2. La creencia en Dios y en su voluntad manifiesta.
  3. Que todos los iniciados prestarán juramento sobre o en completa presencia del Volumen abierto de la Ley Sagrada.
  4. Que los afiliados de la Gran Logia y de las Logias individuales serán exclusivamente hombres, y que cada Gran Logia no tendrá relaciones masónicas de clase alguna con Logias mixtas o con cuerpos que admiten mujeres como miembros.
  5. Que la Gran Logia tendrá jurisdicción soberana sobre las Logias bajo su gobierno y que su autoridad no estará sometida a Supremos Consejos o Potencias que reclamen dominio o inspección sobre los grados simbólicos.
  6. Que las Tres Grandes Luces de la Francmasonería (a saber, el Libro de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás) estarán siempre expuestas cuando la Gran Logia o sus Logias Subordinadas estén trabajando, siendo la principal de aquellas el Libro de la Ley Sagrada.
  7. Que la discusión de religión o de política dentro de la Logia será estrictamente prohibida.
  8. Que los principios de los Antiguos Límites, costumbres y usos de la Orden serán estrictamente observados.

González-Ginorio (1933) hace un recuento de los principios básicos de reconocimiento en las grandes logias del mundo, y además de los 8 planteados por Inglaterra en 1929, añade 6 elementos claros: la creencia en la inmortalidad del alma humana, el secreto, la Leyenda del Tercer Grado, el Simbolismo y la finalidad social y espiritual de la Orden

Resulta entonces que 14 puntos son esenciales para el reconocimiento de las Grandes Logias:

  1. Regularidad de origen.
  2. Espíritu religioso.
  3. La Francmasonería admite hombres solamente.
  4. Soberanía absoluta de la Gran Logia.
  5. Las tres Grandes Luces de la Francmasonería: el Libro de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás.
  6. La Francmasonería no es sectaria en religión ni en política.
  7. Inviolabilidad de los antiguos límites, costumbres y usos de la hermandad.
  8. La creencia en la inmortalidad del alma.
  9. El secreto.
  10. Los grados simbólicos.
  11. La leyenda del Tercer Grado.
  12. El simbolismo.
  13. Jurisdicción territorial exclusiva (o conjunta por consentimiento); y
  14. Finalidad social y espiritual.

Veracruz, y en general la Masonería mexicana, parecen tener problemas con: la admisión de mujeres; la soberanía, porque en algunos casos existe el sometimiento por lo menos ideológico de algunas potencias al Rito Escocés, Antiguo y Aceptado; la creencia en la inmortalidad del alma (que se ha modificado hacia la inmortalidad de la idea); el secreto, que ha derivado en discreto y éste en público; y claro, en algunos casos, la regularidad de origen, que no es el caso de la GLUM.

Ahora que sostenemos relaciones con Inglaterra y que eso nos catapulta al pleno reconocimiento mundial, es necesario reflexionar sobre lo que hacemos mal y que debemos mejorar. Esta mejora se orienta a cultivar los usos de la regularidad mundial.

Los masones veracruzanos debemos continuar siendo adoradores de las excelsitudes de la mujer, pero masónicamente no debemos mezclarnos con las Logias femeninas. Así es la regla y así fue el juramento prestado de respetar las leyes, usos y costumbres. Quien se rebela a esto, es un inconsciente que no se da cuenta de que pone en riesgo un reconocimiento que tardamos 131 años en conseguir.

Otro aspecto por cuidar, es que los líderes masónicos del primer mundo no mezclan su personalidad de dirigentes masónicos opinando sobre temas políticos o económicos. La Historia ha demostrado hasta la saciedad que cuando la Masonería se ha convertido en agrupación política, se divide, entra en disputas y se debilita. Las Logias deben construir masones, bien preparados, cultos, con una alta moralidad y esa es su aportación social. Pero como cuerpo no tiene nada que hacer en la política, por su misma diversidad de componentes.

Los líderes masónicos que emplean la investidura masónica para figurar políticamente lo hacen porque no han logrado brillar por sí mismos y finalmente causan mucho daño porque siguen intereses propios.

Una característica más, particularmente de América Latina, es adscribir a las Grandes Logias a ritos. El único rito que tiene la Masonería azul es el rito simbólico, ningún otro. Cuando nació la Gran Logia Unida de Inglaterra, no existían los ritos, de tal manera que es absurdo conferirles a éstos, potestades sobre el simbolismo.

Hay que aclarar un rasgo fundamental de nuestra orden. Evitar el sectarismo religioso no significa eliminar la espiritualidad de la Masonería. Al contrario, ésta exige un espíritu religioso en sus adeptos, no importa como lo manifiesten. Nuestros templos son espacios de conexión divina. Nuestra conducta, emoción y cognición, deben responder a fines sublimes. Si lo logramos, dejarán de asediarnos los sujetos cínicos que van sin compromiso ni moral a ver cómo causan problemas.

Ser reconocidos por la Gran Logia Unida de Inglaterra es un honor que debemos valorar. Es un premio al trabajo arduo de 20 o 30 generaciones de hermanos que encabezaron el proyecto de nuestra Gran Logia, que desafiaron los fines políticos comunes y construyeron, de manera legal y legítima, una verdadera Gran Logia de Masonería Simbólica.

En nuestras manos hay dos alternativas: propender al cuidado de nuestra institución y a la honra de su labor, o depauperarla por medio de nuestra ignorancia y necedades. La decisión no es difícil, el trabajo, tampoco. Sólo hay que estudiar y respetar a la institución.

 

 

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