Or. de Veracruz, Ver. XVI Distrito Masónico. 19 de noviembre de 2025
La R.L.S. Lumen No. 13, por conducto de su M:. L:. Palemón Gracia Poxtan convocó a trabajos con fines de celebrar el VI aniversario de su reactivación (segunda época).

Al llamado acudieron los obreros gustosos al festejo, contando con la siempre grata presencia de nuestro P.MRGM José Gabriel Benítez Cabrera -actual Gran Canciller y Vicepresidente de la Confederación de Grandes Logias Regulares de los EE. UU. MM. – así como el P.M. Mario Talavera King de la R:. L:. S:. Xicoténcatl No. 3.

La historia de la R.L.S. Lumen No. 13 se halla profundamente entrelazada con los primeros esfuerzos por establecer en el Or:. de Veracruz un cuerpo masónico que aspirara a la regularidad, la tradición y la pureza ritual heredada de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Aunque su trayectoria es vasta y digna de estudios amplios, corresponde en esta ocasión presentar una síntesis que honre su origen, su devenir y su resurgimiento.
En sus albores, Lumen No. 13 formó parte de la entonces Gran Logia Simbólica Independiente Mexicana, acompañada por las logias Obreros del Templo No. 12 y Arco Iris. Estas tres logias, en un acto de unidad y visión institucional, se fusionaron el 24 de diciembre de 1885 con la Gran Logia del Estado de Veracruz de Masones Libres y Aceptados. Aquella integración dio origen al florecimiento de la Muy Respetable Gran Logia Unida Mexicana de Libres y Aceptados Masones del Gran Oriente de Veracruz, organismo que —según los archivos históricos resguardados en el acervo de nuestra Gran Logia— trabajó ya bajo los principios de regularidad.
Las referencias documentales indican que esta etapa culminó alrededor del año 1897, momento a partir del cual la presencia de Lumen No. 13 se pierde en el silencio de la memoria institucional.
Más de un siglo después, en agosto de 2019, tres hermanos —José Gabriel Benítez Cabrera y Ulises Torres Hamdal, ambos de Obreros del Templo No. 12, y Samuel Olguín Mendoza, de la R:.L:.S:. Justicia No. 13—, fieles custodios de la tradición veracruzana del Arte Real, fueron fraternalmente conminados por estudiosos de nuestra historia a emprender una tarea noble: reactivar las Columnas de Lumen No. 13, logia fundadora tanto de la Gran Logia Unida Mexicana como de la primera gran logia regular del país.
A esta primera triada de obreros se sumaron, con espíritu entusiasta, nuevos hermanos deseosos de contribuir a la restauración del histórico Taller: Juan Alberto Romero López, también proveniente de Obreros del Templo No. 12; José Alfredo Magaña Cruz, de Fraternidad No. 11 en el Or:. de Xalapa; y posteriormente Néstor Francisco Madrid Vargas, de Esperanza No. 2, quien fortaleció el proyecto con firme voluntad de servicio.
El destino, siempre simbólico con quienes honran la Luz, sumó finalmente a dos hermanos cuyo retorno fue inspirado por intuiciones profundas y el llamado interior del deber masónico: Saad Yamil Alí Arellano y José Juan Vidaña Palmer. Todos ellos conformaron el cuadro logial que habría de impulsar la Segunda Época del Taller.
Bella historia que fue narrada por los Vigilantes con sumo anhelo y, la carta patente fue leída a los presentes por el Primer Diácono.



Los picapedreros compartieron sus experiencias, reflexiones, deseos y planes futuros en este ancestral taller.


Para terminar, los presentes compartieron el pan, el vino y la sal en franca armonía, para retirarse con los buenos deseos y quedar en espera de ser llamados nuevamente del recreo al trabajo.
